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Reconoce la diferencia entre estrés y el agotamiento

Dormir bien

“Fue un día muy estresante, estoy agotado” es una frase muy común que suelen decir muchas personas al terminar el día. Lo dicen como si fuera algo normal o sin importancia, pero realmente la tiene. El problema está en no reconocer la diferencia que hay entre ambos estados. 

La necesidad y la presión por cumplir con todas las responsabilidades ya sean familiares, laborales o personales y las metas que nos proponemos cumplir cada día generan un desgaste corporal y mental impresionante. 

Esto combinado con malos hábitos o una mala higiene del sueño provocan estrés y agotamiento permanente, e inconscientemente las personas se acostumbran a vivir de esta manera y naturalizan ese estado. 

El estrés surge de manera instantánea como una respuesta de supervivencia ante un posible ataque que implica la elevación de la respiración, del ritmo cardíaco y la tensión de los músculos para una posible huida o enfrentamiento. Nos pone en alerta. 

Mantener el cuerpo humano en estado de alerta permanente tiene consecuencias negativas en la salud mental, física y si se prolonga en el tiempo provocan agotamiento en la persona.

Esto quiere decir que el agotamiento viene después del estrés. Si éste se vuelve cotidiano, aparece la fase de agotamiento como una  reacción de nuestro cuerpo. 

Podemos decir que la tensión y el estado de alerta constante provocado por el estrés genera luego de un tiempo el cansancio permanente con el que muchas personas luchan. Empiezan a sentir que ningún descanso es suficiente y es ahí donde notan la presencia del estrés y el agotamiento juntos. 

Aunque uno se desencadene a causa del otro, es posible distinguirlos y diferenciarlos por los síntomas que los caracterizan. 

el sueño y el estrés

¿Cómo saber si sufro de estrés o agotamiento?

A veces nos pasan o sentimos tantas cosas en nuestra cotidianeidad que se hace difícil poder distinguir a qué se debe. Nos sentimos cansados y culpamos al día por haber sido tan largo, pero en realidad no podemos distinguir si es estrés o agotamiento. 

Para eso es necesario saber cuáles son los síntomas o las señales de cada uno. 

Síntomas del agotamiento

Por lo general, nos empezamos a sentir agotados después de una o varias noches sin dormir, de despertarnos más de una vez o con dificultades para conciliar el sueño. Este suele ser uno de los primeros síntomas del agotamiento. 

Después se pueden ver las consecuencias en el trabajo, en el día a día, o en las relaciones. Esto provoca que nos olvidemos de las cosas, tengamos cambios de humor repentinos, perdamos el hilo de nuestras ideas, estemos nerviosos o sintamos que nunca podemos descansar bien. 

A largo plazo puede que nunca puedas dormir adecuadamente o estés despierto muchas horas. 

Síntomas del estrés

Los síntomas del estrés se dividen en 3 categorías principales: síntomas físicos, síntomas psíquicos y síntomas cognitivos.

Síntomas físicos del estrés

  • Cansancio permanente: Cuando padecemos de estrés permanente es muy probable que estemos siempre cansados, incluso durmiendo unas siestas. Esto se produce porque el estrés continuo agota tanto el cuerpo como la mente y por eso para poder reducir los diferentes síntomas del estrés, vamos a necesitar dormir mucho más de lo habitual. También puede pasar que durmamos menos debido a que el estrés puede generar dificultades para conciliar el sueño. 
  • Mayor riesgo de dolores y de enfermedades: como decíamos en el punto anterior el estrés agota tu cuerpo y debilita el sistema inmune, por eso podes ser más propenso a otras enfermedades y al dolor. 
  • Trastornos del sueño: El estrés te mantiene en activo de manera permanente, siempre estás en alerta. Así como el cuerpo afecta también la mente por eso te va a resultar más difícil calmar tus pensamientos lo que puede dar lugar a trastornos del sueño (somnolencia o dificultades para conciliar el sueño). 
  • Trastornos de la alimentación: es posible que el estrés te provoque  dolores de estómago o la sensación de tener un nudo en el estómago y el cuerpo empieza a reaccionar a estos síntomas del estrés generando cierta sensibilidad. Esto hace que empieces a comer menos o que ya no puedas digerir con la misma facilidad que antes los alimentos que ingieres. 
  • Palpitaciones cardíacas: la reacción química del estrés da lugar a una aceleración del ritmo cardíaco, y si es permanente puede provocar palpitaciones cardíacas. El cuerpo como la mente también va a estar constantemente preparado para cualquier peligro. 
  • Adicciones: muchas personas que sufren estrés buscan liberar la presión a través de algún tipo de adicción, por ejemplo, fumando un cigarrillo, consumiendo alcohol o drogas. podemos tener la sensación de escapar al estrés o de hacer que disminuya el nivel de estrés. Creen que de esta manera pueden escapar o disminuir el estrés, pero con frecuencia estas adicciones pueden generar el efecto contrario: aumentar el estrés.

Síntomas psíquicos del estrés

  • Sensación de tensión permanente: el estrés hace que tanto tu cuerpo como tu mente se encuentren bajo tensión constante y no puedas encontrar ningún momento de descanso o relajación. Esto te trae dificultades para dormir y entonces el cansancio se acumula. Si se prolonga en el tiempo esta sensación puede desencadenar el síndrome de burnout. 
  • Irritabilidad o irascibilidad: cuando el estrés y los síntomas del estrés alcanzan su punto más alto, es probable que tu estado de ánimo se vea afectado. En muchos de los casos, provoca irritabilidad que es desencadenada por una simple pregunta o una conversación que te obliga a tener que pensar. 
  • Llorar y/o estar deprimido: quienes sufren de estrés y ya no saben qué hacer para remediarlo o lo sienten como una desgracia suelen llorar con frecuencia. El cansancio permanente puede llevar a las personas a una depresión.
  • Apreciar menos o no apreciar la vida: el cansancio y la depresión pueden llevarnos a perder las ganas de vivir y de disfrutar de la vida. Es probable que  cuando tenemos un rato libre elijamos estar solos y no hacer nada, aunque por lo general nuestra mente no podrá descansar y seguirá reflexionando. 
  • Menos autoestima: las personas que padecen de estrés pueden desarrollar una gran falta de autoestima. Como estamos bajo estrés permanente, encontramos dificultades para hacer nuestro trabajo y se genera un sentimiento de impotencia. Esto puede dar origen al sentimiento de “que no valemos nada”.
  • Aislamiento social: como estás cansado es muy posible que prefieras estar solo fuera del horario de trabajo. El aislamiento social suele surgir cuando el estrés es excesivo y puede agravar el sentimiento pesimista que experimentamos. 
el estres y el sueño

Síntomas cognitivos del estrés

  • Los errores aumentan y el rendimiento disminuye: después de un tiempo los síntomas del estrés te van a exigir que des lo mejor de vos y vas a cometer más errores. Como la preocupación por el estrés es constante, llegas a estar tan agotado que ya no vas a poder hacer tantas actividades como antes y que además cometas más errores. Esto afecta tu imagen y tu autoestima, por lo que se va a formar un círculo vicioso de los síntomas del estrés.
  • Problemas de concentración: el hecho de estar preocupado o pensando constantemente en el estrés, hace que no puedas ocupar tu mente en otra cosa y menos concentrarte. 
  • Problemas de memoria: además de los problemas de concentración cuando el estrés es prolongado, es común sufrir problemas de memoria. Esto se debe a que los síntomas del estrés producen una cantidad excesiva de cortisol, dando lugar a una sobrecarga de ciertas regiones del cerebro y limitando así su receptividad. 
  • Preocupación: el estrés puede hacer que estés preocupado y que tu cerebro y tu mente se saturen. La preocupación agrava los síntomas del estrés. 
  • Indecisión: la baja autoestima y la preocupación pueden provocar problemas de indecisión. No te animás a tomar decisiones importantes y estás siempre dudando de cuál es la mejor elección.

¿Qué puedo hacer para recuperarme del estrés y el agotamiento?

Lo ideal sería prevenir la aparición del estrés y el agotamiento o no dejar que sus niveles aumenten, actuando sobre nuestros hábitos y desarrollando estrategias para enfrentar los problemas.

Hay ciertas medidas naturales que podemos tomar e incorporar en nuestro día a día: no quedarnos conectados a los problemas del trabajo en casa, poner un límite a nuestra participación en los conflictos, crear espacios de tiempo en los que el objetivo único sea relajarnos y desconectar, hacer ejercicio, meditar, escuchar música relajante, etc.

También se recomienda recurrir al médico o al psicólogo en caso de que no encontremos la solución o los síntomas aumenten. A veces se tratará de cambiar hábitos, otras de construir nuevas maneras de enfrentarnos a situaciones crónicas de conflicto a circunstancias estresantes. 

En caso de que no se pueda controlar se suelen recetar antidepresivos que actúan recuperando los niveles previos de la serotonina. La mejoría se consigue después de las 4 semanas de tratamiento y por lo general el tratamiento no excede los 6 meses.

Durante el tratamiento farmacológico y ya con más fuerzas, más descansados y con mayor capacidad de concentración, será necesario plantearse qué nos ha llevado hasta aquí y cómo solucionarlo de modo que al retirar la medicación no volvamos a estar en riesgo. 

El estrés y el agotamiento lo padecen muchas personas, no es necesario ser especialmente vulnerable ni se trata de una enfermedad mental sino de un estado fisiológico.