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Todo lo que tenés que saber y hacer para dormir bien en verano

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Aprovechá al máximo este período de relajación y diversión con estos consejos para descansar mejor.

Las vacaciones de verano son uno de los momentos más esperados del año tanto para los adultos como para los niños. Se termina el período escolar, el trabajo y las actividades extra, dando comienzo a unos merecidos días de descanso y a una temporada de juegos, actividades en familia, viajes y otros placeres.

Por un tiempo, dejás de lado las obligaciones laborales o académicas y podés dedicarte simplemente a disfrutar solo, en pareja, con amigos o familiares, así como conocer lugares nuevos, viajar por unos días a la playa o el río y tener un descanso refrescado. Quienes continúan trabajando durante los meses del receso y tienen sus vacaciones en otro momento, igualmente experimentan un descenso de las “revoluciones” del año, ya que la actividad masiva se dispersa entre las ciudades turísticas.

Quizás durante las vacaciones te dediques 24/7 a tus hobbies, aproveches para visitar a los parientes, te embarques en un viaje a otra ciudad o país o simplemente, disfrutes de la agradable sensación de “no hacer nada” todo el día, más que estar tranquilo y divertirte.

Aunque es un momento muy necesario para desconectar, recuperar energías y despejarte, podés experimentar con cierto fenómeno no es muy agradable: el llamado “Insomnio de verano”. Esta situación se da por diversas razones y suele ser algo muy común y corriente.

Por un lado, el aumento de la temperatura es un factor que dificulta conciliar el sueño. Podés sentirte molesto o incómodo por el calor y esto te lleva a pasar más tiempo dando vueltas en la cama que descansando. 

Por el otro, la flexibilización de los hábitos por las vacaciones afecta a tu “reloj biológico”, ya que seguramente no te levantes tan temprano o te acuestes más tarde de lo habitual durante el resto del año. Los horarios de las comidas también suelen modificarse, así como las cantidad y el tipo de alimentos que consumís. Esto también influye en tus patrones de sueño y puede mantenerte despierto más de lo que te gustaría.

Otro motivo por el cual algunas personas experimentan dificultades para conciliar el sueño, es la sobrecarga de actividades planeadas visitando un nuevo lugar. Si vas a viajar durante veinte días por un lugar desconocido, es lógico que quieras ver, hacer, probar y conocer lo más que puedas, pero hay que cuidarse de no terminar el día sobre-excitado y buscar momentos de relax y tranquilidad.

Esta situación de “agenda llena”, también le puede suceder a quienes visitan el mismo lugar todos los años porque tienen una casa de vacaciones. Es que el deseo de aprovechar al máximo el día puede terminar en una jornada repleta de compromisos y tareas. Aunque sean placenteras, la propia presión por “disfrutar al máximo” o seguir un cronograma puede dejarte demasiado estimulado y activo por las noches.

Lo principal es que no te olvides los objetivos de las vacaciones: relajación, confort y placer. Cualquiera sea la forma en la que elijas pasar este momento, es importante que siempre tengas en mente que es un momento para  recargarse. No es necesario que hagas mil cosas y está más que bien tener uno (o varios días) sin planes concretos, dedicados exclusivamente al regocijo.

Aunque te lo estés tomando con tranquilidad y la estés pasando muy bien, igualmente tus horarios de sueño pueden verse un poco alterados. Por esa razón después suele costar volver a la rutina cotidiana del trabajo, el estudio, la casa, los hijos…

Es por eso que podés aplicar alguno de estos consejos y construir tu propia rutina para el verano. De esta manera, podrás dormir plácidamente y sin problemas tanto en las vacaciones, como durante el resto del año:

Tips veraniegos para dormir bien

Decile chau al Smartphone, la tablet y la TV…al menos antes de dormir

Este consejo es válido todo el año. Cuanto menos exposición a pantallas tengas antes de acostarte, más rápido vas a conciliar el sueño y mejor vas a dormir. Está comprobado que la luz azul que emiten estos dispositivos afectan los ritmos circadianos, responsables de tus horarios de descanso. Limitar el uso diario o en su defecto, utilizarlos con filtros anti luz blanca, te evitará dolores de cabeza y de ojos e insomnio.

Si querés ir un poco más allá, en las vacaciones podés directamente apagar el teléfono varias horas al día, o configurarlo para que no te lleguen notificaciones relacionadas a trabajo, compromisos o pendientes. Es una excelente manera de desvincularte de tanto aparato y conectar más con el momento de disfrute: la naturaleza, la buena compañía, las actividades que te gustan, etc.

Lo mismo con el televisor. Podés plantear un tope de horas por día, o incluirlo dentro de tus planes pero alejado del horario de dormir. Por ejemplo, podés hacer un ciclo de películas todas las tardes, o mirar en las comidas alguna serie o programa que te guste. Lo central es evitar el “binge watching” de trasnoche, es decir, maratonear tu serie preferida hasta altas horas de la madrugada.

Cuidado con las comidas y las bebidas

Esto no significa que tengas que privarte de comer cosas ricas o disfrutar de un trago si tenés ganas de hacerlo. Se trata de mantener, en lo posible, una rutina más o menos estable de almuerzos y cenas, donde te sientes a comer siempre a la misma hora e idealmente, en horarios similares a los que normalmente comerías el resto del año.

Recordá que lo mejor es tomar cenas livianas, para que el proceso de digestión no se de cuando te estás yendo a dormir. Es difícil que tu cuerpo se relaje y descanse si está ocupado digiriendo todavía lo que comiste. 

Por otra parte, el consumo de alcohol en exceso, aunque en principio te genera una sensación de relax y adormecimiento, puede más tarde mantenerte despierto durante un buen tiempo. Nuevamente, si vas a tomar bebidas alcohólicas junto con la comida, asegurate de que suceda al menos dos horas antes de irte a acostar.

Lo mismo aplica con otras bebidas, como el agua o los jugos. Durante el verano, tu necesidad de mantenerte hidratado aumenta debido al calor, por lo que es muy sano que tomes bastante líquido durante el día, pero cerca de tu horario de cama lo mejor es reducir la ingesta de bebidas, para evitar tener que levantarte durante la noche y que eso termine desvelándote.

Siestas muy placenteras… y moderadas 

Las vacaciones son una oportunidad perfecta para tomar siestas. Si durante el año no podés permitírtelo por tus horarios y obligaciones, seguro quieras aprovechar la temporada de descanso para darte ese merecido mimo. Una siesta a la sombra en el patio, en una hamaca paraguaya o en la habitación suena como una experiencia muy placentera, ¿Verdad?

El hábito de la siesta es muy beneficioso y no perjudica tu sueño por las noches, siempre y cuando no te excedas con el tiempo. Entre media hora y una hora es la duración perfecta para hacer una pausa durante el día y descansar. Sin embargo, lo ideal es que hagas de esto una práctica constante, porque de lo contrario sí puede alterar tus patrones de sueño y mantenerte despierto durante las noches. 

Ejercicios de relajación 

Nuevamente, este tip aplica para todo el año, en cualquier momento que lo necesites. La práctica diaria de respiración consciente, junto con ejercicios de estiramiento de la zona cervical, cuello y espalda, son un fantástico aliado para liberar tensiones, bajar los niveles de estrés, descansar mejor y estar de buen humor.

Durante el verano, pueden ser de especial ayuda para equilibrarte frente a los cambios en tus rutinas diarias. Ya sea porque tuviste un día muy intenso y quedaste “energizado” de la jornada, o porque al levantarte más tarde te está costando conciliar el sueño, tomarte unos minutos antes de dormir para estirar y respirar te permitirá dormir mejor.

En internet podés encontrar muchos vídeos de estiramientos específicos para ciertas zonas contracturadas, o de respiraciones y meditaciones guiadas. Con veinte minutos de cualquiera de estas técnicas mencionadas, vas a notar una gran diferencia.

¡Nada de mosquitos!

Sí, estos pequeños insectos pueden volverse muy molestos durante la noche y no dejarte dormir en paz. Por fortuna existen muchas maneras de combatirlos, como colocar un mosquitero en puertas y ventanas, colocarte algún repelente de mosquitos antes de acostarte o prender una espiral o una pastilla que los ahuyente.

También podés fabricar tu propio repelente casero, totalmente natural, con elementos que podés conseguir muy fácilmente. Se trata de un truco muy viejo y conocido, el del limón y los clavos de olor. Colocás 6 0 7 clavos en la pulpa de medio limón, y lo colocás en tu mesita de noche o en algún lugar de la habitación. El olor que despide es muy desagradable para los mosquitos, las moscas y otros bichos, logrando que se vayan.

Dormir bien por las noches te trae maravillosos beneficios, tanto para tu salud física como emocional y mental. Te merecés descansar profundamente todo el año y en especial durante las vacaciones, el momento de relax por excelencia.  

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