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¿Dormir menos es sinónimo de máxima efectividad?

photo of person holding alarm clock

Photo by Acharaporn Kamornboonyarush on Pexels.com

Un método que causó revuelo en la década de 1940 y que fue resucitado por un periodista y químico contemporáneo asegura que se puede vivir durmiendo 2 horas. Pero, ¿cuáles son las consecuencias?, ¿Por qué si es tan efectivo no se puede sostener en el tiempo? Aquí encontrarás estas respuestas y descubrirás este método que puede ser tan antiguo como Sócrates.

Se cree que Leonardo Da Vinci y Nikola Tesla podían rendir bien y llevar a cabo sus vidas y sus creaciones durmiendo 2 o 3 horas por día. Akshat Rathi es un químico y periodista británico que durante 3 años realizó el experimento de reducir sus horas de sueño diarias. La disciplina “sueño polifásico” establece que se pueden reducir las horas de sueño y tener una vida activa. La primera persona que adoptó el término fue J.S. Szymanski, un psicólogo del siglo XX.

Inspirado en esto, el arquitecto, escritor, diseñador e inventor estadounidense, Richard Buckminster Fuller creó un sistema para dormir solo 2 horas en siestas de 20 minutos cada 6 horas. En una entrevista que le hicieron en la revista TIME el 11 de octubre de 1943, explicó: «Una persona tiene un primer almacenaje de energía, que se completa rápidamente, y luego tiene una segunda reserva, la cual tarda más en recuperarse”. Por eso, expuso que una persona podía dormir menos si lograba descansar cuando su energía primaría se agotaba.

Para Sócrates, dormir era un mal hábito. Muchos pensadores de la historia fueron detractores del sueño y muchos otros grandes defensores. Durante el sueño, está comprobado por la ciencia moderna, el cuerpo humano lleva a cabo distintos mecanismos biológicos, neurológicos y fisiológicos. No dormir sería una opción insalubre. Por eso, quizás todos estos métodos dividen el sueño a lo largo del día como lo hizo el “R90”, que utilizan Cristiano Ronaldo y David Beckam.

Todos inspirados, quizás, en esta disciplina llamada “sueño polifásico”, en la que el descanso puede darse de 4 maneras distintas: Uberman, Everyman, Dymaxion y Bifásico. El ciclo Uberman requiere siestas de 20 minutos cada 4 horas, el Everyman consiste en dormir tres horas cada noche y siestas de 20 minutos a lo largo del día. Buckminster Fuller practicaba el Dymaxion. Y, el Bifásico establece 4 horas de sueño por la noche y una siesta de 90 minutos en el día.

El método de Fuller

El inventor Buckminster Fuller diseño la casa, el mapa, el auto y el método Dymaxion o “Dynamic Maximum Tension” o Tensión Máxima Dinámica. Lo hizo tratando de romper el hábito del sueño tal como se lo concebía en la década de 1940, muy parecido a lo que se considera saludable en la actualidad. Dormir entre 6 a 8 horas para que el cuerpo realice los procesos nocturnos que necesita para mantenerse sano y vital.

De acuerdo a Fuller dormir solo 2 horas es lo que el cuerpo necesita para satisfacer sus necesidades y en eso consistió su prueba durante 2 años. El primer almacenaje de energía de una persona se completa muy rápido. La segunda reserva, en cambio, tarda más. Por eso, Fuller pensó que si una persona descansa apenas agota su primera reserva, más se recuperaría y mejor descansaría.

Necesitaba más tiempo del día para sus creaciones que poco éxito tuvieron más allá de los reconocimientos que recibió, por eso, creó este sistema. El término Dymaxion se le ocurrió al publicista Waldo Warren, a quién Fuller contrató. Fue tanto lo que a Fuller le gustó el término que lo adoptó para todas sus creaciones. Llegó a tener un diario llamado Dymaxion Chronofile.

Con este objetivo, el de tener más tiempo, Fuller empezó su entrenamiento. Apenas sentía fatiga o cuando su atención se desviaba y no podía sostenerla, tomaba una siesta de media hora. Llegó a la conclusión de que eso sucedía cada 6 horas y que si lo hacía de esa manera, se sentía bien y descansado. 

Empezó a dormir, entonces, cada día, 2 horas. Y así lo hizo durante 2 años. En sus informes anotó que se sentía vigoroso y alerta, mucho más que durante el resto de su vida. El problema fue el mismo que describió el periodista Akshat Rathi y, por eso, abandonó el sistema: no coincidía con el resto del mundo y su vida tanto laboral como íntima empezó a entrar en conflicto.

El experimento en la actualidad

El experimento que realizó el químico y periodista Akshat Rathi consistió en practicar el ciclo Dymaxion, que es el mismo que Fuller investigó. Rathi empezó con un compañero, que debió abandonar el experimento a las 3 semanas porque no podía permanecer despierto durante el día. Pero él continuó y recién a los 2 meses su cuerpo pudo adaptarse al ciclo. 

Los días en los que no podía dormir sus siestas, no podía dormir más a la noche, todo su organismo se había acostumbrado a funcionar de otra manera. Tanto que empezó a llevar una vida más sana, dejó de beber café, alcohol y bebidas estimulantes como las gaseosas. En un mundo que duerme por la noche, le resultó difícil el cambio porque debía dormir una siesta a media mañana, por ejemplo, cuando su energía primaria se agotaba.

El periodista afirma que cuando su organismo se acostumbró a esta rutina de sueño dejó de estar cansado y empezó a disfrutar de días más largos. Obtuvo más horas para su trabajo, sus hobbies, sus actividades diarias. Su objetivo era claro: adoptar el método para terminar su doctorado o PHD. Pero, también confesó que no es una rutina apta para todo el mundo porque se requiere de mucha disciplina y superar distintos obstáculos. El más importante es el factor social, que puede perderse o modificarse por adoptar hábitos distintos al resto de la sociedad.

Rathi adaptó el método a sus necesidades, por lo que dormía entre 4 a 4 horas y media durante el día. Así, pudo sostenerlo un año más que Fuller pero las consecuencias que sufrió fueron las mismas. No pudo acoplar el método a una vida laboral y personal exitosa porque en todo el mundo las horas de sueño transcurren durante la noche. El día demanda acción, movimiento y distintas resoluciones que no se detienen a una hora determinada porque necesites dormir una siesta.

Es verdad que muchos científicos consideran y comprobaron que las primeras horas de sueño son las más claves pero, también, hay otros que insisten con la necesidad de cumplir todo el ciclo de sueño para no perder vitalidad. En el Dymaxion Chronofile, Fuller anotó todo lo que sucedía cada 15 minutos en su vida. Su diario se puede ver hoy en la Universidad de Stanford. Sin embargo, no hay pruebas científicas de que su método a largo plazo no tenga consecuencias.

El sueño polifásico y la motivación

Tomas Edison, Winston Churchill, Voltaire, Margaret Thatcher, Wolfgang Mozart, Sigmund Freud y Bejamin Franklin adoptaron cada uno distintos ciclos del sueño polifásico pero no hay evidencia de cómo era su vitalidad o de cómo funcionaba, por ejemplo, su sistema inmunológico, que es uno de los que más necesita del sueño.

Lo que sí se sabe es que a partir del experimento de Rathi, muchas personas empezaron a hablar de este método y a tratar de practicarlo. Hay foros sobre el sueño y libros que hablan de él. El experto en sueño Claudio Stampi explicó en su libro “¿Por qué tomamos siestas: evolución, cronobiología y funciones del Polifásico y del sueño ultracorto?” que cualquier persona podría adaptarse a este método, tal como lo hacen muchos animales.

El problema, tal como afirmó Rathi, no es solo adaptar el método a la vida sino encontrar la motivación para hacerlo porque luego de dormir entre 3 y horas, despertarse puede ser un gran desafío. Y, luego de haberlo realizado durante 3 años, el mismo químico y periodista llegó a la conclusión de que no es un método para realizar a largo plazo.

El experimento le enseñó que es necesario respetar el ciclo de sueño es muy necesario porque en los últimos años quedó demostrado que las células necesitan nutrientes y producen residuos, que solo se liberan durante el sueño. No hay otro momento en el que el sistema linfático pueda deshacerse de esos residuos. Por eso, Rathi no lo recomienda excepto para un proyecto a largo plazo con un objetivo claro. Solo mantenerlo por ese tiempo es posible pero no como una forma de vida.

Las pruebas científicas son cada vez más concluyentes respecto a lo que el sueño brinda. El cuerpo recupera todo lo que perdió durante el día, deshecha todo lo que necesita y lo mantiene sano y vital, fuerte y equipado. Por eso, la falta crónica de sueño no es saludable, lo mismo que el sueño intermitente. Esto puede causar problemas en los estados de ánimo y ansiedad, depresión, angustia y hasta trastornos físicos. Métodos así pueden ser una moda pasajera o una herramienta para proyectos con un tiempo determinado pero no como una opción de vida a largo plazo.

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