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¿Cómo se prueba un colchón antes de comprarlo?

Algunas claves para que tengas en cuenta a la hora de elegir el mejor para vos.

Llega el momento de cambiar el colchón. Quizás ya cumplió sus buenos años de servicio, se dañó o te parece que es hora de agradecerle a la tía por la cama que tan generosamente te heredó y seleccionar uno acorde a tus gustos. 

Por la razón que sea, elegir cuidadosamente un buen soporte que se adapte a tu cuerpo, tu forma de dormir, tus preferencias y las de tu pareja es un proceso que lleva un tiempo, pero que vale cada minuto. 

¿Por qué es importante que pienses en la elección correcta? Un colchón dura entre ocho y diez años. Eso significa entre 2920 y 3650 noches en las que vas a dormir sobre él. Si lo pensás así, es muchísimo tiempo valioso en el que precisás descansar profundamente, ¿Verdad?. Lógicamente, necesitás que sea lo más cómodo, confortable y duradero posible. 

Es por eso que comprar la opción indicada es central para mantener una salud del sueño apropiada, una recarga de energías que aumente tu productividad, tu buen humor y tu estado físico, mental y emocional general. Pero no te preocupes, si tenés en cuenta estos tips vas a conseguir la cama perfecta que te va acompañar durante un buen tramo de tu vida. 

Testear antes de comprar, un momento clave

Sí, capaz te sientas incómodo tumbándote en la cama del showroom para chequear su suavidad y firmeza. Pero no te dejés llevar por la vergüenza, porque este paso es decisivo para llevarte a casa el mejor colchón. 

Cuando sientas que te estás poniendo colorado tirado abrazando la almohada, recordá que esa cama va a estar en tu cuarto hasta por una década. Respirá profundo y tomate todo el tiempo que necesites, porque cuanto más pruebes todas las alternativas, más seguro vas a estar de tu elección.

Hay algunas cuestiones que tenés que evaluar cuando estás en la situación de pre-compra. Queda claro que tan solo apoyar la mano o sentarte a los pies de la cama no es suficiente para saber si esa es la opción indicada. Por eso, ponete ropa cómoda, zapatillas, pedile al vendedor una almohada parecida a la que tenés en casa y probá esto:

Luego, comprobá que el colchón se adapte a la forma de tu espalda y que quede recta. Quedate unos cuantos minutos así, apoyado sobre la almohada, para saber bien cómo te sienta. No tenés que sentir demasiada presión en tus hombros, cuello y lumbares. Si sentís eso, ese colchón no es el indicado. Si sentís que te hundís demasiado en la zona de la parte baja de la espalda, es un colchón demasiado blando y tampoco es el ideal para vos.

Si ves que tenés que girarte demasiado para encontrar una buena postura o colocarte con el torso hacia arriba, probá otra opción porque ésta no te va a servir. Para este tipo de posición, necesitás un colchón que ceda lo suficiente para acompañar el peso colocado en hombros y cadera, pero que de todas formas te sostenga con firmeza.

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es el comportamiento del colchón frente a los movimientos. Puede ser muy suave y relajante pero, si uno de los dos gira y el otro siente que está por caerse de la cama, hay que buscar otra alternativa. Para eso, prueben acostarse ambos y que uno de los dos mueva sus piernas, se de vuelta o extienda los brazos. Si el otro apenas lo nota, entonces es un colchón adecuado para ambos. 

Otra cuestión fundamental es qué tal funciona el colchón teniendo en cuenta las posturas de cada uno al dormir. Si vos dormís de lado pero tu pareja lo hace boca arriba, tienen que encontrar una cama que les brinde comodidad y buen soporte independientemente de las formas en las que se acomoden.

También hay que tener en cuenta el tamaño. No sólo por el largo -ya sabés, diez centímetros más desde tus pies al borde de la cama-, sino también por el ancho. Para ello, tienen que acostarse los dos boca arriba, poniendo las manos detrás de la cabeza. Si no llegan a tocarse los codos, entonces ese colchón les queda perfecto.

Materiales y tecnologías: ¿Qué combinación es mejor?

La industria de la colchonería fue adaptándose e incorporando los avances tecnológicos para diseñar camas y sommiers cada vez más inteligentes. Hoy en día, hay muchas alternativas que se ajustan a distintos tipos de cuerpos, hábitos y posturas para dormir. 

¡No te enrosques! La gran variedad de opciones es una fabulosa ventaja, porque te permite elegir combinaciones de colchón, almohadas y sábanas más completas y a tu medida. ¿Sostiene bien tu columna pero te da mucho calor? ¿Es suave y confortable pero cualquier movimiento te despierta? ¿Es fresco pero demasiado duro? Olvídate de eso, porque hay uno justo para vos.

A continuación vas a poder leer cómo se conforman los dos grupos de colchones más populares del mercado: sus características y los materiales con los que se construyen, para que conozcas cuál es el que mejor te puede funcionar.

  1. Colchones de resorte: Existen distintos tipos de resorte, diferentes maneras de acomodarlos en el colchón y cada uno brinda una experiencia particular. Podemos encontrar resortes de forma cónica, que responden mejor al peso en puntos clave del cuerpo, o con forma cilíndrica, que tienden a reducir ruidos molestos y brindan mayor sensación de firmeza.

Por lo general, estas variantes de resortes son grandes y suelen disponerse dentro de la cama en forma de Z. Se acomodan a la forma del cuerpo del usuario y luego vuelven a su estado original. 

También existen otro tipo de resortes, llamados “resortes pocket” o ensacados. Se trata de colchones que poseen una capa de resortes pequeños que se acomodan dentro de sacos de tela. La ventaja de esta variante es que se adaptan mucho mejor al peso de tu cuerpo, independientemente de la posición en la que duermas, y reducen al mínimo cualquier ruido o crujido.

Para las personas de gran contextura física, la variante de resortes LFK es la ideal, ya que por su tamaño se distribuyen en una mayor cantidad de resortes en el colchón dándole un soporte más uniforme y con ello una mejor distribución del peso. ¡Descanso asegurado en un colchón que se adapta a la perfección!

  1. Colchones de espuma: Esta alternativa está completamente construida por distintas capas de espuma de alta densidad, viscoelástica y telas. Dependiendo de la cantidad y calidad de estos materiales el colchón será más firme, duradero y adaptable. 

Entre sus ventajas resalta la gran resistencia al movimiento que tienen. Esto y el hecho de que no hace ruido al girar sobre él o moverse, vuelve al colchón de espuma una atractiva elección para parejas. Vienen variedades con distintas densidades. A mayor densidad de la espuma, más rigidez y estabilidad tendrá el colchón. Por lo tanto, hay opciones para todos los gustos.

Sin embargo, el peso es una cualidad a tener en cuenta. Si el colchón es demasiado liviano, significa que es de baja densidad, por lo que corre peligro de deformarse rápidamente. Además, es necesario que el soporte donde irá apoyado el colchón esté conformado por tablas lisas y uniformes, para obtener el mayor soporte posible.

Descansar profundamente es central para tu salud y bienestar. Es la base de tu vitalidad y de la potencia con la que encarás tus proyectos, disfrutás de buenos momentos y vivís tu día a día. Por eso, tomate el tiempo que necesitás para elegir apropiadamente el colchón que te va a brindar ese relax que tanto necesitás.

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