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¿Cómo hacer la cama para dormir mejor?

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Photo by Ron Lach on Pexels.com

Muchas veces no somos conscientes de los elementos  que pueden afectar el sueño. La cama, la manera en que la tendemos es uno de ellos. En este artículos encontrarás unos tips que pueden mejorar tu descanso, detalles que pueden hacer la diferencia.

Si creías que tender la cama solo era una cuestión estética y no un buen hábito que tiene que ver con la higiene del sueño, debo informarte que estabas en lo incorrecto.Tender la cama no solo hace que la habitación se vea ordenada: la higiene y la calidad de vida es una de las causas por las que esta práctica debe estar dentro de tus prioridades.

El buen descanso también depende de la manera en que hacemos la cama. Ya que siguiendo los pasos adecuados estarás protegiéndote del polvo y de los ácaros que pueden tener consecuencias sobre tu salud. 

Tu cuerpo no sólo necesita dormir determinada cantidad de horas, un colchón confortable, también precisa de buenas sábanas  y la correcta disposición de ellas. Siguiendo los consejos que te brindaremos a continuación tu cama no solo quedará limpia sino que además estarás garantizandote un descanso óptimo.

¿Cada cuanto cambias las sábanas?

Si te pasó que te levantaste con la piel irritada, picazón ó o algún tipo de urticaria es probable que sea porque tus sábanas no están limpias. Con el transcurso de los días las telas  comienzan a albergar alérgenos, hongos, bacterias, los pelos de las mascotas (¡y los nuestros también!), polen, polvo o residuos que expulsa el propio cuerpo. Si, todas las sustancias que eliminamos mientras dormimos, es decir, el sudor, la saliva, esas secreciones que libera las partes íntimas, piel muerta, todas ellas nos reciben cada vez que nos acostamos. ¡Imaginate que una persona promedio puede transpirar hasta 100 litros de sudor al año durante el descanso!

Para evitar el cultivo de bacterias y hongos, estos miniecosistemas que nos acechan mientras recuperamos energía, los expertos recomiendan cambiar las sábanas una vez a la semana. Es necesario lavarlas cada 10 o 12 días como máximo, insistiendo con esta rutina durante el verano, que es cuando los pijamas livianos aparecen y la piel comienza a tener mayor contacto con la tela. Obvio, esto dependerá del organismo de cada persona, en caso de que sea necesario habría que  aumentar la frecuencia de lavado.

¿Tendés la cama apenas te levantás?

El agua alimenta a los ácaros, es una de las principales causas que favorece la proliferación de estos microorganismos. Así que te traemos excelentes noticias si sos de los perezosos que detestan hacer la cama. No tender la cama es bueno para tu salud. Cuando las sábanas son aireadas se elimina la humedad que absorbe del ambiente y de nuestro cuerpo. De esta manera , los ácaros se deshidratan con mayor rapidez y mueren al poco tiempo. 

Y otra cosa más. Aprovechá el día. Si de salud hablamos, el sol es tu mejor aliado. Sus rayos además de aportar vitamina D te ayudarán a secar los restos de humedad que hay en tu habitación. De modo tal que antes de ponerte a hacer la cama, te recomendamos que ventiles tu cuarto y tu colchón durante, al menos, una hora. 

¿Tus sabanas son nuevas?

Antes de comprar sábanas nuevas tienes que considerar ciertas características que pueden ayudarte a tener un descanso confortable.

Un primer dato a tener en cuenta es que las sábanas están compuestas por una urdimbre en la que se inserta una determinada cantidad de hilos, que dependiendo su número, hará que la tela sea más gruesa o más delgada. Aquellas sábanas con más de 400 hilos son más resistentes debido a su grosor, mientras que las compuestas por menos hilos se caracterizan por su flexibilidad y suavidad.

Pero esto no termina acá. El material utilizado en el tejido también es importante. Existen sábanas de dos tipos,  las de algodón 100% y las que son producto de la mezcla entre algodón con poliéster. Las primeras suelen ser de mejor calidad por brindar mayor comodidad y frescura. Sin embargo, si nos enfocamos en la practicidad, las segundas son más fáciles de lavar, planchar y ,además, tardan menos tiempo en secarse.

Luego, presta atención a las medidas de las sábanas. Asegurate de que sean acordes al tamaño de tu colchón. No es higiénico despertarse con las telas enredadas en los pies y la aureola de la transpiración en la superficie de tu sommier. Además, es más simple poner a lavar las sábanas que limpiar el  colchón ¿no te parece?

En fin, al momento de adquirir sábanas nuevas, elegí la que mayores beneficios puede darte durante tu rutina y , por supuesto, la que al contacto con la piel genere mayor comodidad. Si eres alérgico, en el mercado existen sábanas hipoalergénicas.

¡Y recordá! Debes lavarlas antes del primer uso para deshacerte de los posibles restos de químicos utilizados durante el proceso de fabricación.

¿Cómo tendés tu cama?

Si hay algo en que los hoteles se destacan es la manera en que  arman sus camas. Las sábanas, aunque ya tengan meses de uso, parecen nuevas. Pero eso no es todo, uno las encuentra tan bien estiradas y sujetas al colchón que da placer dormir sobre ellas. No se salen ni se corren de lugar aunque seamos de los que duermen y se despiertan con la cabeza del lado de los pies.

El secreto está en cómo se doblan las sábanas y se sujetan  en las esquinas del colchón. Esta técnica se llama “Hospital Corner”. Y consiste en seguir los siguientes pasos.

Mantener tu cama higienizada y en orden aumentará  la sensación de bienestar al momento de dormir. Seguir estos consejos no solo te garantizará un mejor descanso sino que además te ayudará a mantenerte sano. Si tu cama está bien hecha percibirás una habitación ordenada e, inconscientemente, eso te hará sentir relax y confort. ¡Cuidá tu descanso, cuidá la cama y cuidá tu salud!

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