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10 datos curiosos sobre las camas que seguro desconocías

upholstered bed near cabinet

Photo by Pixabay on Pexels.com

Una canción de Three Dog Night, una banda americana de 1967, es la oda a la cama: “En la cama reímos, en la cama lloramos/ Nacemos en la cama y en ella morimos/A medida que el tiempo pasa, nacemos en la cama, morimos en la cama”. Tan sencillo y tan real como esto. 

En la cama inicia nuestra vida y es probable que termine. Pero, además, ahí pasamos ocho horas diarias, ahí soñamos, ahí peleamos, ahí amamos, ahí hasta comemos, nos distraemos leyendo, mirando películas, nos relajamos y nos cargamos de energía. Entonces, sí mucha de la vida pasa ahí algo tienen que tener las camas. Y, sí, tienen secretos que pocos conocen y que acá te contamos.

Desde que la cama se inventó pasaron muchas cosas para que pudiéramos disfrutarlas tanto hoy y en tantas versiones diferentes: hay camas altas, bajas, pegadas al piso o dobles, cuadradas, redondas, rectangulares, con cajones, en una sola pieza, con sommier o estructuras de hierro forjado. 

Se hacen a medida y también se diseñan. Hay quienes tienen camas únicas en el mundo en habitaciones increíbles, en palacios gigantes como la de terciopelo bordado que nunca disfrutó la reina Anne en el 1700 y quienes prefieren hacerla con viejos pallets y dormir cerca del piso. Casi nada de esto es nuevo aunque cueste creerlo. Hay mucho en la historia de la cama que nos transporta al uso que le damos hoy.

1- Compartir cama

Al menos un 50% de las personas que comparten la cama tienen trastornos de sueño y esto va más allá del amor. El amor no se discute pero no se metan con un sueño ajeno porque ahí se originan grandes crisis. Y no importa si es una pareja o una mascota, dormir con alguien puede convertirse en una tarea casi imposible excepto por los modos impuestos, en los que nos adaptamos a seguir una costumbre que viene de la época de Carlomagno. 

En los tiempos del rey de los francos, del emperador romano, las camas eran enormes y si un compañero de armas o el dueño de casa te invitaba a compartir la cama, era una señal de honor y respeto. Así, las personas dormían con sus mascotas, con sus amigos y hasta ¡sus invitados!

En el período de tiempo que va desde el 1600 al 1800 en Inglaterra, época de los reinados de Estuardo y Hannover, cuando la pareja real se casaba, su familia iba con ellos a la cama para hacerles bromas, hablar y cerrarles las cortinas. En esos momentos de la historia, cada uno de los miembros de la pareja dormía en camas individuales, más allá del arte amatorio. 

Las camas, sin dudas, tienen mucho para decir.

2- La intimidad o la función de las cortinas

El también llamado dosel data del siglo XV en algunos países de Europa como Egipto. Surgió con una función muy clara: debía proteger al durmiente del frío en esas habitaciones enormes y, de las criaturas indeseables. Las camas eran un bien de alto costo y solo podían disfrutarlas las familias con mayor poder adquisitivo que usaban el dosel como hoy usamos una estufa o un aire acondicionado.

Con el paso del tiempo, el dosel se convirtió en un elemento de diseño, que decoraba las camas de la nobleza, entre quienes había cobrado popularidad. Acá surgen los doseles con una estructura de maderas fuertes y gruesas talladas, de las que colgaban telas semejantes a las de un telón de teatro, bien bordadas y pesadas. 

Es en el siglo XVII cuando empieza a prestarse más atención a su fabricación como ornamento porque la estética cobra un rol protagónico. En el Renacimiento, estos muebles se convirtieron en un símbolo de gran prestigio.

3- Camas grandes

La moda king size, extra king size o las camas a medida que ocupan casi toda una habitación normal de un departamento familiar no son nuevas. Antes, en sus comienzos, las camas eran realmente enormes. Imagínate una cama en la habitación principal de un castillo, ¡debía medir mucho! 

Se cree que a muchos príncipes los intimidaba su tamaño así que, cada noche, sus sirvientes debían revisar muy bien toda la cama, tomar un palo y sacudir el colchón para chequear que nadie estuviera escondido ahí adentro, listo para matar a alguien de la realeza.

La cama más grande y más famosa de la historia es “La gran cama de Ware”, del siglo XVI, que hoy se expone en el Victoria and Albert Museum, en Londres, Inglaterra. Mide más de 3 metros por cada lado, es decir, 10 metros cuadrados, y aparece en una obra de teatro de William Shakespeare en la que el personaje hace referencia a una hoja tan grande como para la cama de Ware en Inglaterra.

4- El confort viene de la prehistoria

En las pinturas rupestres que los seres de la prehistoria hicieron en cuevas, en estudios de arqueólogos que descubrieron camas antiquísimas ya aparece la necesidad del ser humano desde tiempos inmemoriales de estar al resguardo del piso y de contar con un ambiente para dormir. 

Hace 200 mil años, los cazadores-recolectores del continente africano dormían sobre distintas hierbas y cenizas de fuego. Se cree, según lo que halló un grupo de investigadores de la Universidad de Witwatersrand que en esas especies de cama también trabajaban. Los llamados Border Cave servían para proteger a las personas de la suciedad y también de los insectos terrestres. 

Sobre la ceniza, ponían unas hojas anchas en el fondo de la cueva y ahí descansaban. Al menos, los habitantes de lo que hoy conocemos como Sudáfrica. Las partículas de cenizas son un importante repelente de insectos porque inhiben su respiración y los deshidratan.

5- La cama como elemento de clase

Hoy, elegir una cama depende de nuestra creatividad, nuestra necesidad y también de nuestra economía personal. En Roma sucedía lo mismo. Las personas de clase baja armaban colchones para no dormir sobre estructuras de piedras. Y, por lo general, usaban paja mientras que las clases altas ya gozaban de los colchones con plumas, que no eran muy prácticos pero sí más cómodos que la paja sobre la piedra.

En el siglo XIII las camas evolucionan gracias a la ya aparecida burguesía, es ahí donde comienza la moda que llevará a la creación de una habitación destinada solo a dormir en el siglo XVIII. Aparecen nuevas formas y nuevos materiales y camas para todos o casi todos los precios. Hay excepciones como la cama de más de 160 mil dólares de la Reina Isabel, que llevó 700 horas de trabajo o la de 1 millón de dólares de Kim Kardashian y Kanye West.

6- Más que una cama, un refugio de seguridad

El Palacio de Qianjing, también conocido como el Palacio de la Pureza Celestial, está ubicado en Beijing y allí funcionó el Gran Consejo durante la Dinastía Qing. El consejo creado en 1733 por el Emperador Yongzheng pasó de encargarse de problemas militares a ser un consejo privado.

Este palacio, por ser el lugar de trabajo y de vivienda del Emperador de la Dinastía tenía 9 habitaciones con 27 de camas que no eran, precisamente, para invitados o cumbres políticas. Eran para proteger al Emperador que debía elegir una cama distinta cada noche y, así, evitar poner en riesgo su vida. 

Quien quisiera atraparlo en la cama o ponerle alguna trampa debía hacerlo al azar y esperar, en una suerte de ruleta rusa, que el Emperador eligiera justo esa cama mortal y que sus ayudantes no descubrieron nada raro al revisar.

7- Dormir en el agua

Casi siempre antes de que un invento se conozca o se patente y se haga masivo ya hay, dando vueltas por ahí, algo similar pero menos eficiente o con otras variantes. Así sucedió con la cama de agua. Mientras que en Oriente, las poblaciones nómadas utilizaban especies de colchones o sacos de dormir portables con líquidos en su interior que les permitían calentar el cuerpo, en 1900 se inscribió como invento la cama de agua como tal. 

Utilizada con fines médicos en el siglo XIX, se popularizó en Estados Unidos alrededor de 1970 cuando se patentó. Aunque ya a fines del siglo XVIII y principios del XIX Neil Harnott, un inventor escocés, había inventado una forma de cama de agua.

Fue tanta la popularidad que adquirió que muchos hoteles cuentan con estas camas hasta hoy, para ofrecerles a sus visitantes una experiencia de sueño placentero.

8- Dormir bien arriba

La cama era un símbolo de clase y de una actitud cuando dormir con pieles era un símbolo de clase baja y usar telas un símbolo de clase alta. Aunque mucho esto no cambió, si hubieron modificaciones en los diseños que se extendieron masivamente atravesando distintos estratos. Los egipcios, griegos y romanos dormían en camas altas, con patas torneadas que llevaban distintos diseños y tallados. 

A pesar de la ornamentación, elevar la cama tiene una función muy clara y es proteger al durmiente de la suciedad del piso, las criaturas peligrosas, las inundaciones y la ergonomía del cuerpo (aunque esto sigue en discusión aún).  Tiene que ver, también, con el asentamiento del hombre en lugares fijos y su búsqueda de comodidad y placer.

9- La estructura

Como ya te contamos, se pasó de la cama hecha sobre cenizas en el fondo de la cueva a la que hoy conocés y te cobija cada noche. En el 1500 antes de Cristo, las civilizaciones asirias y egipcias tenían camas con patas con formas de leones y respaldos con figuras de sus dioses. 

Se cree que uno de los primeros antecedentes fueron las hamacas, similares a las que solemos colgar en verano entre árboles o encontrar en los hospedajes de vacaciones. 

Se cree que en el año 600 antes de Cristo fueron los griegos los que inventaron una cama con tiras de cuero gruesas que iban de un lado al otro, formando un entramado y sobre el cual se colocaba hierba para formar una especie de colchón. 

En el siglo V, al caer el Imperio Romano se trenzaban cuerdas y se armaban camas para una población que estaba cayendo económicamente.Con la revolución Industrial todo se revirtió y empezó el desfile de novedades de camas del que todavía somos parte.

10- De respaldos y cabezales

Para algunos investigadores, los griegos inventaron el respaldo como parte de la estructura de la cama. Para el Feng Shui una cama sin respaldo le indica a la persona que carece de un sostén, que no está protegida. Hay quienes usan respaldos de tela que son como almohadones, tal como se usaba en España en el siglo XI y XII. El respaldo elevado se puso de moda en el siglo XIII y desde allí ha tenido muchísimas versiones distintas.

¿Qué te parecieron estos datos curiosos? Al parecer, con las versiones de camas que hoy conocemos, estos datos nos muestran que casi todas las modas de casi todos los tiempos son versiones nuevas o similares de las que ya tuvo la historia.

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