empty damaged room with mattress

¿Cómo afecta tu viejo colchón a tu capacidad de aprendizaje?

Colchón

Dolor de espalda, molestias en todo el cuerpo, despertar cada cierto tiempo por incomodidad, levantarse con fastidio y sentir que el día será largo son todos problemas que pueden evitarse si se cambia de colchón a tiempo. Es que dormir mal no solo trae consecuencias físicas sino cambios de humor y, lo más peligroso, afecta la capacidad cognitiva. Por eso, es importante cambiar de colchón a tiempo, antes de sufrir las consecuencias provocadas por dormir mal. 

Un buen colchón permite que el cuerpo tenga puntos de apoyo firmes y seguros, que se relaje sin hundirse porque los resortes o la espuma están vencidos, que, en definitiva, descanse bien. Y, cuando el cuerpo descansa, la mente también lo hace. Ambas cosas son necesarias para que la capacidad cognitiva no disminuya a lo largo del tiempo.

Contra todo mito a favor de la noche como el momento ideal para que la memoria funcione mejor o, como la hora del día para estudiar o para comprender los grandes enigmas del universo, el cuerpo y la mente necesitan descanso. Salir con amigos, pasar la noche haciendo maratón de series o jugando videojuegos pueden causar problemas cognitivos. Pero, son elecciones. Ahora, sufrir problemas cognitivos porque se duerme mal a causa de un viejo colchón ya es otra situación.

El ser humano puede descansar bien durante la noche, cuando baja la luz y aumenta la secreción de melatonina. Es parte del ritmo natural biológico y, por eso, afecta a los llamados ritmos circadianos, los relojes naturales del cuerpo para vivir en armonía con la naturaleza.

Entre otras cosas, la melatonina estimula la secreción de la hormona de crecimiento. Cuando la secreción de la melatonina disminuye, el cuerpo tiende a ponerse en actividad y despertar. Pero, antes de hacerlo, el cerebro cumplió otras funciones como la regeneración muscular, la apropiación o descarte de información del día, la producción de melatonina y serotonina, hormonas que contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y, se fortaleció el sistema inmunológico.

Por eso, dejar de dormir para obtener una recompensa temporal como pasar la noche en una fiesta, mirando una película, o, lo que es peor, dejar de dormir porque el colchón ya no te permite un buen descanso, puede provocar un mal funcionamiento de todo el cuerpo. El sueño incide directamente en la memoria y el aprendizaje. Enfermedades como Alzheimer, Parkinson u otras neuropsicológicas pueden empezar luego de acumular muchas noches sin dormir o durmiendo mal.

Es cierto que de acuerdo a la edad, las horas de sueño necesarias van cambiando. Pero, se conoce que dormir al menos 8 horas cada noche le permite al cuerpo cumplir con los ciclos de sueño que necesita entre sueño REM y las etapas intermedias. Es ahí donde el cerebro se recupera y pone en funcionamiento lo que toda persona necesita para vivir: memoria, aprendizaje, apropiación de información, descarte, generación de recuerdos.

viejo colchon

El sueño y la memoria

Para científicos de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Jesús de Roma, Italia, el sueño afecta directamente al aprendizaje. Toda persona funciona en un ciclo de sueño-vigilia y este debería ser acorde a la luz del día. Despertarse cuando amanece, dormir cuando oscurece. En el sueño, los contenidos útiles de la memoria de corto plazo que se fueron acumulando a lo largo del día se guardan o compactan para quedar dentro de la memoria a largo plazo, así funciona el aprendizaje.

Está comprobado que el funcionamiento neuropsicológico de una persona se ve afectado cuando hay alteraciones de sueño. Además del malestar nocturno que provoca y del mal humor durante el día siguiente, una alteración diaria en el sueño también puede causar problemas de concentración, atención y memoria. Así como problemas de conducta.

Es tanta la información que el ser humano consume durante el día que no puede cuantificar. Entonces, en la vigilia, se va llenando de experiencias, sensaciones, conversaciones, imágenes, emociones, aromas, sonidos y tantas otras cosas más que, como una computadora, el cerebro va almacenando y tratando de procesar.

Si algunos de estos datos deben permanecer en el tiempo, el cerebro se encargará de almacenarlos durante el sueño. Ahí es cuando las neuronas crean proteínas nuevas para guardar la memorias y conservar la información necesaria y generar recuerdos. Porque no se puede guardar ni acumular todo pero sí lo más importante para cada persona.

Ahora, si esto sucede a la noche mientras la persona da vueltas porque el colchón le resulta incómodo, porque le duele el cuerpo o ya no encuentra posición, el proceso se verá interrumpido y tanto el cerebro como el cuerpo demandarán más gasto de energía. Así, a la hora de despertar, esa persona solo sentirá un profundo cansancio y malestar. Y no habrá almacenado todo lo que necesitaba.

Asimismo, sufrirá una disminución de la atención, la concentración y la memoria durante el nuevo día. Una parte del propósito del sueño es salvar a la persona de un posible colapso, como le podría suceder al disco de una computadora repleto de información. En el sueño se seleccionan las experiencias que quedarán en la memoria y cuáles serán descartadas.

Por otra parte, se conoce ya que la memoria declarativa, que es la responsable de almacenar o de fijar conceptos y sus significados se refuerza durante una buena noche de sueño. Por eso, cuando alguien estudia antes de ir a dormir, luego del sueño es capaz de recordar conceptos que creyó olvidados o difíciles de aprender.

La importancia del sueño en el aprendizaje

Entonces, si durante el sueño el cerebro procesa toda la información que le resulta más relevante y la organiza para apropiar mejor lo aprendido durante el día, es muy necesario descansar bien. Por eso, si antes de dormir la persona estudia algo determinado, en el sueño se potenciará la memoria y le permitirá obtener un mejor aprendizaje.

El aprendizaje es un cambio permanente en la conducta o en la conducta potencial de una persona a partir de una experiencia dada. No hace referencia a conductas instintivas sino al cambio en la conducta a partir de una situación que, marcada por la experiencia, debe ser aprendida. El aprendizaje puede perdurar en el tiempo o no porque también existe el olvido, que es necesario.

Aprender requiere desarrollar nuevas acciones y modificar las ya existentes. En el aprendizaje se van adquiriendo conocimientos necesarios para un exámen o para la vida. Pero, es probable, que a menos que se necesite para siempre, lo que puede ser aprendido un día, puede olvidarse con los años. Aún así, esos cambios en la conducta pueden ser considerados aprendizajes.

Funciona de este modo: en el sueño, se producen sinapsis, que son las encargadas de que suceda esta apropiación y eliminación de datos necesarios e innecesarios. 

Las sinapsis más grandes están relacionadas con la información que permanece en el tiempo como la fecha de cumpleaños o un nombre. Mientras que la información de experiencias recientes que no tienen relevancia o que carecen de un significado importante, son eliminadas. Así es como el ser humano aprende.

Cómo darse cuenta de que el colchón ya no sirve

Cuando no se sufre de insomnio o de desvelo y no se duerme por el colchón, hay que tomar una decisión. Es más propicio para la salud cambiar de colchón que padecer los efectos de un mal descanso.

Por eso, es importante tener en cuenta algunos factores claves que indican que el colchón ya no sirve más. Son estos:

  • Perdió su forma. Si el colchón ya no conserva su forma original, está hundido en alguna parte o se lo ve desbalanceado, su utilidad caducará. A veces, esto puede no notarse a simple vista pero sí a la hora de dormir, cuando se apoya todo el cuerpo.
  • Firmeza. Hay que probar apoyando la mano con fuerza hacia abajo y si el colchón no vuelve rápidamente a su posición, ya es hora de cambiarlo. Un colchón debe mantenerse firme para que la espalda pueda apoyarse completamente y que el cuerpo se sienta sostenido.
  • Tela o cobertura. Además de la robusticidad del colchón que necesitan todos los cuerpos como punto de apoyo firme, otras cuestiones pueden afectar el descanso. Por ejemplo, el estado de la tela que cubre o forma el colchón.

Si la tela tiene asperezas y se va deshaciendo, todos los hilos que se desprenden pueden afectar las vías respiratorias. Si esto sucediera, en el largo plazo, puede causar alergia o malestar en la respiración. Y, como consecuencia, generar un mal descanso prolongado en el tiempo.

Estos son solo algunos puntos a tener en cuenta para chequear si es necesario un cambio de colchón urgente pero hay más. Cada persona deberá ser honesta consigo misma y evaluar en qué condiciones duerme y cómo se siente al despertar.

Si el cuerpo no se siente cómodo, si cada noche es un dormir y despertar constante, algo está fallando. Si no hay un descanso fluido y natural que le permita al cuerpo aprender, recuperar y fortalecer la memoria, realizar todos los procesos cognitivos que necesita, las consecuencias a largo plazo pueden ser graves.

Por todo esto, es una obligación garantizarse un buen descanso. De este depende la salud de la memoria, del organismo y de todo el funcionamiento integral del cuerpo humano. Evalúa si es hora de cambiar el colchón y de cuidar tu memoria, que es también cuidar tu identidad, tus recuerdos y tu capacidad de seguir aprendiendo. Y si es hora, anímate a hacerlo para seguir disfrutando de tu memoria.