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Cinco recomendaciones infalibles para cuidar tus almohadas

Conocé cómo mantenerlas en buen estado por más tiempo

Que levante la mano quien siente un irresistible impulso de tirarse “de clavado” en una cama cuando está bien tendida, ordenada y limpia. Es la razón por la que al pasar por el escaparate de una colchonería más de uno se queda prendido a la imagen, soñando con recostarse entre las frazadas mullidas y abrazar la almohada.

Es que de tan solo imaginar la textura de las sábanas o la firmeza del colchón los hombros aflojan un poco la tensión. Si a esta escena se le agrega el relajante efecto visual del orden, las estampas agradables y un buen número de almohadones, es muy posible que los bostezos hagan su entrada triunfal.

Entre los responsables de esta imagen de ensueño, las almohadas llevan un rol estelar. Una cama con varias almohadas de diferentes tipos y tamaños puede tentar a cualquiera, al menos para probar por unos momentos la suavidad de la tela y descansar la cabeza en un cómodo y mullido almohadon.

Además de generar una profunda y relajante sensación de placer, las almohadas son las encargadas de sostener correctamente el cuello, para conseguir una buena alineación entre hombros, cabeza y espalda. Por este motivo, cumplen un papel muy importante en la calidad de tu descanso, ayudándote a liberar tensiones de todo tipo.

Teniendo en cuenta esto, lo mejor es que elijas almohadas de buena calidad, que se adapten completamente a tus necesidades y preferencias. Podés conseguir almohadas de fibra, de plumón o de espuma viscoelástica, con mayor firmeza o de sensación blanda y ligera. Cualquiera sea tu elección, te conviene tener a mano algunos tips para tenerlas como nuevas el mayor tiempo posible.

¿Cómo cuidar de tus almohadas?

La vida útil de una almohada cambia dependiendo los materiales con los que está confeccionada, el uso que se le da y el mantenimiento que tenga. Por lo general, las almohadas sintéticas, como las de fibra o las de espuma viscoelástica, duran en buenas condiciones por aproximadamente dos años. Luego de este período, es posible que comiencen a perder su forma.

Una manera de saber si ya es hora de reemplazar tu almohada, es colocarla en una superficie firme y luego, doblarla a la mitad. Si la almohada vuelve a su posición original, todavía podés utilizarla. Si de lo contrario permanece doblada, quiere decir que el relleno ya perdió sus propiedades y es conveniente que la reemplaces.

Las almohadas de plumas tienen una duración mayor, ya que con el correcto aseo y limpieza, mantienen su suavidad y esponjosidad por más tiempo. Con los cuidados correctos y dependiendo de su calidad, pueden durar hasta diez años sin problemas.

Independientemente de su relleno, existen algunos tips generales que te van a servir mucho para usar tus almohadas y que sigan teniendo el aspecto con el que salieron de la tienda cuando las compraste. Es cuestión de llevar una higiene periódica y tener en cuenta algunos cuidados:

Existen fundas con distintos tipos de telas, las más recomendables siempre son las que están confeccionadas con 100% de algodón. También existen fundas hipoalergénicas, especialmente diseñadas para quienes tengan piel sensible o sean propensos a las reacciones alérgicas debido a la suciedad o humedad. 

Podés usar dos fundas intercambiables y desmontables. Con esto, no necesitarás lavar a fondo tu almohada con tanta periodicidad y aún así estará limpia, sana y bien cuidada. Utilizar fundas con cierre es otra opción válida, ya que limitará aún más la posibilidad de manchas accidentales. Además, actuará como una barrera eficaz contra el desgaste natural que produce el contacto con la piel muerta y el sebo del cabello.

Lo mismo si una noche te sentís contracturado o adolorido por alguna razón: te conviene utilizar una almohada cervical, especialmente diseñada para eso, y regresar a tu almohada regular cuando comiences a sentirte mejor.

Tener distintas almohadas dependiendo la situación es algo beneficioso en varios sentidos. Para empezar, porque como las vas a usar dependiendo lo que necesites, todas te van a durar más. Por ejemplo, si solés sentarte en la cama a leer o trabajar con la compu, apoyarse en almohadas firmes no solo te va a brindar mayor comodidad, también va a impedir que desgastes rápidamente una almohada blanda que podrías utilizar simplemente al acostarte.

Por este motivo, tener más de una almohada y de distintas características en tu habitación contribuye a tu bienestar al tiempo que alarga la vida útil de cada una de ellas. Además, tener varias almohadas y almohadones puede hacerte sentir que estás acostado entre algodones, una sensación más que placentera.

Lo más indicado es que los procedimientos de limpieza sean en su mayoría en seco. De lo contrario, podrías correr el riesgo de humedecer de más la almohada y que esto termine por generar hongos u otro tipo de bacterias que podrían afectar tu salud. Se recomienda limitar los lavados a mano o en lavadora a uno o dos por año, siguiendo ciertas recomendaciones.

Algo que podés hacer semanal o diariamente es dar golpecitos y airear la almohada, para quitarle restos de polvo, piel muerta y sebo del pelo. Podés ponerla por unos minutos junto a una ventana soleada o cerca de una corriente de aire, al tiempo que ventilás las sábanas y la habitación en general. 

También es una buena idea aspirar las almohadas y fundas, para asegurarte de eliminar todos los residuos que puedan tener. Con una aspiradora de mano regular podés hacer esto sin problemas, o adquirir algún cepillo aspirador eléctrico que remueva la superficie.  

Asegurate de tratar las manchas específicas que puedan percudir tus almohadas antes de meterlas en el lavarropas. Podés usar tratamientos de pre-lavado, o algún preparado casero y natural, dependiendo el caso. 

Lo mejor para las almohadas de plumas es lavarlas a mano con agua fría o tibia, evitando estrujarlas demasiado y centrifugarlas. Lo ideal es dejar que se sequen solas en posición plana, y utilizarlas sólo cuando estés seguro de que no queda ningún rastro de humedad.

Las almohadas de otros materiales, como de fibra o pluma sintética y espuma viscoelástica, si pueden higienizarse en lavadoras y secarropas. Es conveniente utilizar un programa con agua fría, y un líquido de limpieza que también sea desengrasante. Con mucho cuidado y suavidad, retirá el exceso de agua después del lavado.

Al momento de secarla, utilizá un programa de secado que sea de bajo movimiento y para prendas delicadas. Podés meter una pelota de tenis junto con la almohada para que el relleno se mueva conforme se va secando. 

Con sacudir sábanas y almohadas, dejar airear el colchón y aspirar regularmente, tu mascota y vos van a poder quedarse tranquilos y disfrutar de la compañía durante una buena siesta o una noche de sueño reparador  ¡Sin invitados inesperados!

Siguiendo estos sencillos consejos, tus almohadas van a estar como nuevas durante más tiempo, manteniendo su forma y firmeza. Así, te pueden brindar todo el soporte y la comodidad que necesitás para dormir profunda y saludablemente. 

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